jueves, 16 de julio de 2015

¿Un príncipe azul?

Desde pequeñas el amor nos ha sido enseñado pero inculcado de diferentes maneras, como valor, como principio humano y caritativo, como sentimiento, modo de vivir, y otras muchas formas. El ver las películas de princesas con sus amados y tantas otras películas y libros y revistas, donde el amor es la "solución", repercute mucho en la mayoría de nosotras, y en muchos casos significado una puerta, que nos empieza a convertir en soñadoras románticas que anhelan un final feliz como el nos muestran; una parte de nuestra vida, así sea muy reducida, la dedicamos a pensar en cómo queremos que sea nuestro amado, qué queremos que tenga, qué no, cómo debe tratarnos, etc. porque siempre vamos a tener aspiraciones sobre nuestra vida y está bien, pero no hubiera sido muy malo que alguien nos hiciera caer mientras corríamos, que cuando ya estábamos por los aires.

El trascender de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la adultez, resulta demasiado complicado, y ahí empezamos a abrir los ojos con respecto a la idea del amor que tanto tenemos arraigada: resulta que una persona si puede enamorarse así como se ve en las películas y libros, de alguien bien parecido tal vez(aunque es difícil que a estos hombres no les llegue el ego al cielo y prefieran sus músculos, amigos y "amigas" a una relación seria), también se puede casar joven y jurar amor eterno, puede sentirse feliz y amar sin condición; pero de ahí a que el amor sea correspondido, a qué se pueda vivir bien,  tal vez de la fortuna del príncipe azul en un palacio con miles de servidores y todos los lujos posibles, sin celos, desconfianzas, terceros o problemas, es muy complicado, además existen códigos morales establecidos en la sociedad y uno debe aprenderlos a las buenas o a las malas (porque a esa edad, adaptarse o tener suficiente seguridad para desechar los que no deberían ser, es casi imposible, pues la personalidad hasta ahora se está formando).

Los noviazgos a temprana edad no son muy eficaces ni para nada serios, si es que se está esperando eso, tampoco el felices por siempre de nuestras películas de Disney y tantas otras existe, claro, así como creemos que es, ya que nadie te dice que existen los problemas y obstáculos y las ideas y gustos diferentes, aparte un punto muy importante es que a nosotras por lo general se nos dice cómo debemos ser, qué no puede hacer una dama, qué está mal visto, qué es y no es permitido, cómo hacer los deberes de la casa, cómo "debemos" ser para nuestro esposos, etc. pero a ellos comúnmente no les dicen nada porque son hombres y saben lo que hacen, obviamente nunca se les dirá cómo deberían tratar a sus parejas; no es muy satisfactorio o alentador que esta información te caiga como un balde de agua fría cuando estás dormida.

Cuando llega nuestro hombre "ideal", nosotras mismas creemos lo que queremos que fuere, pero a veces nuestros pensamientos y fantasías, se hacen presentes hasta un punto absurdo, envolviéndolo con una especie de magia que hace que veamos cosas que no existen y que justifiquemos cosas que no nos parecen, con tal de tener nuestro anhelado felices para siempre, con nuestro hombre. Pero no somos conscientes de que nosotras creamos nuestro mundo,  nuestra vida y nuestra felicidad.

Si desde pequeñas nos enseñaran a amarnos a nosotras mismas, a tener confianza y seguridad en lo que hacemos como somos y nos dejaran decidir como queremos ser, no dejaríamos que un hombre nos lastimara de ninguna forma, aprenderíamos a ser felices sin "necesidad" de ellos y no soportaríamos cosas insoportables para "quedar bien", o no "estar solas". Pero esto no pasa(al menos pasa menos que más), y aunque desde pequeñas no hayamos sido educadas así, nunca es tarde, para abrir los ojos y querer ser diferentes, independientes, autónomas, inteligentes, bellas, seguras y lo más importante, nunca es tarde para decidir que podemos tomar las decisiones que queramos, claro, haciéndonos responsables de las consecuencias, y así cometamos errores, no hay duda de que la felicidad la encontramos nosotras mismas.

Si encuentras a alguien con quien compartir TÚ felicidad, está bien, pero no dependas de ese alguien, has lo que te gusta, siéntete como quieres sentirte y recuerda que tal vez la mejor versión de príncipe azul o rosa o verde, que vas a encontrar para ti, vas a ser tú misma.

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